
He tenido el blog paralizado, por pereza, durante bastante tiempo; pero como hoy me he unido a la iniciativa de La Aldea Irreductible aprovecho para remover algunas telarañas.
Allá voy. Acabo de cumplir veinte años y soy estudiante de segundo curso de Historia y primero de Matemáticas, así simultáneamente, como quien no quiere la cosa.
Respecto a la ciencia y España, ese binomio extraño, tengo la mosca detrás de la oreja y puede que al final me acabe marchando, quizás a Japón. Pero empezaré desde el principio.
Casi nazco en el Museo de Prehistoria y Arqueología. Mi madre estaba muy de parto, pero una lista comadrona decidió que todavía estaba verde y la mandó a la calle, a caminar. El Museo estaba cerca de la clínica y mi madre, que no podía con su alma ni con la mía, entró e hizo lo que se le había mandado, caminar dos pasos y sentarse en los bancos ¡bancos en un museo! de entre las vitrinas. Una hora después o un poco más, pero no mucho, yo estaba viendo la luz de este mundo a las dos del medio día. Y la casualidad hizo que, con el paso del tiempo, yo me fuera aficionando a la Prehistoria y la Arqueología, ¡qué cosas!, y en ésas estamos... si NADIE ME LO IMPIDE.
Lo de la ciencia me lo debieron poner ya en el biberón; en casa he aprendido que el cuerpo es el vehículo que tenemos para explorar el mundo; y que el mundo se comprende gracias a las ciencias que vamos creando a medida que lo vamos descubriendo. O sea, con Ciencia e Investigación, vaya.
Ahora resulta que la investigación científica, que en España nunca ha estado demasiado boyante, va a sufrir recortes. Lo que faltaba. ¿Y mi futuro? ¿Mi sueño de ser arqueóloga? ¿Qué pasa con eso?
Por eso digo ¡NO! a los recortes en investigación científica; porque la Prehistoria y la Arqueología son ciencias multidisciplinares, cuyo éxito en buena parte depende de los avances de las demás disciplinas científicas. Digo ¡NO! porque no quiero que mi país se detenga y pierda futuro por tonterías;
Y digo ¡NO! porque quiero tener el futuro que anhelo.
España tiene un patrimonio arqueológico extraordinario, riquísimo e interesantísimo.
SEÑORES POLÍTICOS ¿VAIS A PERMITIR QUE MI SUEÑO NO SE CONVIERTA EN REALIDAD? ¿ME VAIS A DESDPOJAR DE LA OPORTUNIDAD DE REALIZARLO?
Así que aquí lanzo mi grano de arena, con mi IMPORTANTÏSIMO MOTIVO: tengo un sueño, tengo todas mis ilusiones puestas en él y, además, no quiero que España sea un país sin futuro científico. Si eso pasa me acabaré marchando con mi petate de ilusiones a otro país.
Allá voy. Acabo de cumplir veinte años y soy estudiante de segundo curso de Historia y primero de Matemáticas, así simultáneamente, como quien no quiere la cosa.
Respecto a la ciencia y España, ese binomio extraño, tengo la mosca detrás de la oreja y puede que al final me acabe marchando, quizás a Japón. Pero empezaré desde el principio.
Casi nazco en el Museo de Prehistoria y Arqueología. Mi madre estaba muy de parto, pero una lista comadrona decidió que todavía estaba verde y la mandó a la calle, a caminar. El Museo estaba cerca de la clínica y mi madre, que no podía con su alma ni con la mía, entró e hizo lo que se le había mandado, caminar dos pasos y sentarse en los bancos ¡bancos en un museo! de entre las vitrinas. Una hora después o un poco más, pero no mucho, yo estaba viendo la luz de este mundo a las dos del medio día. Y la casualidad hizo que, con el paso del tiempo, yo me fuera aficionando a la Prehistoria y la Arqueología, ¡qué cosas!, y en ésas estamos... si NADIE ME LO IMPIDE.
Lo de la ciencia me lo debieron poner ya en el biberón; en casa he aprendido que el cuerpo es el vehículo que tenemos para explorar el mundo; y que el mundo se comprende gracias a las ciencias que vamos creando a medida que lo vamos descubriendo. O sea, con Ciencia e Investigación, vaya.
Ahora resulta que la investigación científica, que en España nunca ha estado demasiado boyante, va a sufrir recortes. Lo que faltaba. ¿Y mi futuro? ¿Mi sueño de ser arqueóloga? ¿Qué pasa con eso?
Por eso digo ¡NO! a los recortes en investigación científica; porque la Prehistoria y la Arqueología son ciencias multidisciplinares, cuyo éxito en buena parte depende de los avances de las demás disciplinas científicas. Digo ¡NO! porque no quiero que mi país se detenga y pierda futuro por tonterías;
Y digo ¡NO! porque quiero tener el futuro que anhelo.
España tiene un patrimonio arqueológico extraordinario, riquísimo e interesantísimo.
SEÑORES POLÍTICOS ¿VAIS A PERMITIR QUE MI SUEÑO NO SE CONVIERTA EN REALIDAD? ¿ME VAIS A DESDPOJAR DE LA OPORTUNIDAD DE REALIZARLO?
Así que aquí lanzo mi grano de arena, con mi IMPORTANTÏSIMO MOTIVO: tengo un sueño, tengo todas mis ilusiones puestas en él y, además, no quiero que España sea un país sin futuro científico. Si eso pasa me acabaré marchando con mi petate de ilusiones a otro país.
